Si las personas que conviven lo hacen en medio de discusiones, enfrentamientos, incluso odiándose, no necesitan mas enemigos externos, ellos son el peor enemigos. Están llenando de negatividad y malas vibraciones el lugar que comparten y sus vidas.
La mala suerte, con frecuencia, no viene de fuera sino de alguien que esta muy cerca de nosotros.
Hay una receta infalible para eso. Rechazar esa negatividad enviándole a la persona pensamientos positivos y por supuesto dejando de discutir y no aceptando los retos, ni los enfrentamientos y si no hay mas remedio, sea quien sea esa persona, poniendo espacio en medio.